Un don que nació en
manos de mi padre
Mi nombre es Yesi, y lo que comparto contigo hoy no nació de un libro ni de un curso. Nació de las manos de mi padre — un hombre que conocía el lenguaje secreto de las hojas de coca desde antes de que yo pudiera entender lo que eso significaba.
Era yo muy joven cuando me llamó con esa calma suya de siempre. Se sentó, me miró, y me dijo algo que entonces no comprendí en toda su magnitud.
«Hija, siéntate, que te voy a enseñar a interpretar las hojitas de coca. Quizás ahora no le des mucha importancia… pero más adelante sí.»
— Mi padre, curandero andinoY tenía razón. Porque esas tardes aprendiendo a su lado, observando sus manos mientras lanzaba las hojas, escuchando cómo explicaba el significado de cada posición y cada caída, resultaron ser la herencia más poderosa que alguien me pudo dejar. No dinero, no bienes. Conocimiento. El lenguaje de las hojas sagradas.
Aprendí que cada hoja tiene dos caras — la verde clara que habla de lo positivo, la verde oscura que advierte de lo que no conviene. Que la distancia entre ellas refleja distancias reales. Que la coca tiene un origen sagrado que viene desde los tiempos del Dios Sol.
El viaje que lo
cambió todo
Los años pasaron y la vida me puso frente a momentos difíciles. Con mi familia y necesitando salir adelante, acepté la propuesta de una amiga y viajé al extranjero en busca de nuevas oportunidades. No imaginaba entonces que ese viaje no era solo de trabajo — era el escenario que el universo había preparado para que mi don despertara de verdad.
Trabajaba cuidando a un niño para una señora muy amable que me abrió las puertas de su hogar. Pero detrás de esa amabilidad había un dolor profundo. Cada noche la escuchaba llorar, sola, en silencio. Un día no pude quedarme callada.
Le pregunté con respeto qué le pasaba. Me confesó que estaba atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida. En ese instante algo dentro de mí recordó las enseñanzas de mi padre. Ella tenía hojas de coca en su despensa — traídas por un amigo desde lejos. Las reconocí al instante. Y con su permiso, hice mi primera lectura fuera del Perú.
«Lancé las hojitas. Las observé con calma. Le dije todo lo que estaba viendo — todo lo que ella estaba viviendo. Cosas que yo no tenía forma de saber. Ella no podía creerlo.»
— Yesi, sobre su primera lectura fuera de PerúFue ella quien me dijo las palabras que todavía resuenan en mí: «Tú no necesitas trabajar así si tienes este don. ¿Por qué no empiezas a hacer tus lecturas de coca?» Con su apoyo, empecé. Y la gente se quedaba encantada — no porque yo hiciera milagros, sino porque las hojitas decían la verdad.
Fe y verdad.
Nada más. Nada menos.
Hay algo que siempre digo a quienes vienen a mí: yo no soy maga, ni adivina de feria. Soy una intérprete. Las hojitas de coca son las que hablan — yo escucho y transmito lo que ellas revelan.
Lo que te pido siempre es fe. Mucha fe. Porque las hojas responden a quien cree. Y yo, con años de práctica y la enseñanza de mi padre grabada en el corazón, puedo decirte con certeza: las hojitas de coca nunca mienten.
También soy honesta cuando las hojas muestran algo que nadie esperaba. Si la respuesta no es la que buscabas, te la digo igual. Si no hay daño espiritual, te lo digo — aunque hayas venido convencida de que lo tienes. La coca no miente, y yo tampoco.
Cuidado con quienes te dicen lo que quieres escuchar
He visto casos de personas que visitaron varios espiritistas y a todos les dijeron lo mismo: tienes brujería fuerte, necesitas un trabajo caro. Cuando llegaron a mí, las hojas mostraron que no había ningún daño. En uno de esos casos, el problema era médico — necesitaba lentes. Les ahorré una fortuna y les devolví la tranquilidad. Puedes leer más historias así en el blog.
Amor, trabajo, salud, familia, futuro — y lo que no preguntaste pero las hojas decidieron mostrar. Ver tipos de lectura →
Para cortar daños espirituales reales — siempre verificados primero con la coca, nunca supuestos.
Solo magia blanca. Primero la coca habla — y a veces lo que revela cambia la pregunta por completo.
Pago a la Tierra, curación con cuy negro y más — prácticas ancestrales andinas que llevan siglos funcionando.
Para que este arte no se pierda. Aprende a leer la hoja de coca con quien creció viendo hacerlo.
Lo que las hojas
me han enseñado
Después de 23 años y más de 500 consultas, hay historias que no se olvidan. No por lo extraordinario, sino por lo que enseñan sobre la naturaleza humana y el poder de la verdad dicha a tiempo.
Un señor llegó desesperado junto a su esposa. Tres espiritistas ya le habían dicho que tenía un daño espiritual fuerte y le pedían sumas enormes para limpiarlo. Cuando hice la lectura de coca, lo primero que vi fue que no había ningún daño. Las hojas mostraban a un hombre que trabajaba muchas horas leyendo y contando dinero, con fuertes dolores de cabeza.
Le dije directamente: esto no es brujería, es algo médico. Fue al especialista. Le recetaron lentes de medida. Volvieron con dos presentes y mucho agradecimiento — porque no tuvieron que gastar el dinero que los otros les pedían.
Una señora llegó a consultarme por su salud. Mientras avanzaba la sesión, las hojas empezaron a mostrar algo diferente — una doble vida en su relación de pareja, sostenida durante más de un año. Ella no lo sospechaba en absoluto.
Se lo dije con calma. Se resistió a creerme, como es natural. Le sugerí simplemente que observara. Un mes después volvió — había confirmado todo. Había encontrado exactamente lo que las hojas habían mostrado.
Por qué las personas
vuelven a consultarme
No es magia. Es honestidad, experiencia y un don que llevo 23 años cultivando con respeto.
Si las hojas no muestran lo que esperabas, te lo digo igual. No endulzo la verdad ni te digo lo que quieres escuchar para que vuelvas.
Cada lectura drena mi energía vital. Actuar como médium entre el futuro y la suerte de una persona tiene un costo real — por eso no hago sesiones sin descanso entre ellas. Un espiritista que hace lecturas seguidas sin pausa probablemente no está poniendo la energía real que se necesita.
Lo que hago viene del misticismo andino de los Andes peruanos — una tradición que lleva siglos pasando de generación en generación y que merece seguir viva.
No hay dos lecturas iguales. Cada persona llega con su historia, su energía y sus preguntas — y las hojas responden de forma única para cada una.
Atiendo de forma virtual por WhatsApp y videollamada. He acompañado a personas de Perú, Colombia, México, Chile, Argentina y España.
También enseño. Porque este arte merece seguir vivo y llegar a quienes tienen el don sin descubrirlo todavía. Ver sección Aprende →
Mira cómo trabajo
con las hojas
Videos, lecturas, historias reales y todo lo que quieras saber sobre la tradición andina. Estoy en todas estas plataformas — aunque reconozco que las tengo un poco olvidadas. Pronto cambiaremos eso.
¿Hay algo que las hojas
tienen que decirte hoy?
Escríbeme. Con fe. Desde donde estés. Yo me encargo del resto.
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